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Descubriendo -con yoga- que el mindfulness está en el cuerpo

Lydia Vidal
Executive Coach por EEC
Marketing y Comunicación

Desde hace años, practicaba yoga para estirar, para retarme sosteniendo posturas de equilibrio y de torsión, para sentirme fuerte y para divertirme. Practicaba yoga para disfrutar de esos momentos en los que, por fin, dejas de comprimir alguna parte del cuerpo y toda la sangre que había estado retenida (o esa sensación tengo yo) empieza a fluir y a navegar de nuevo por todo el cuerpo generando (en mí) una sensación de satisfacción y de bienestar corporal muy agradable.

 

 

Practicaba yoga para poder soltar el cuerpo

Cuando practicaba pensaba que para hacerlo bien siempre tenía que superarme y que si un día había sostenido una postura tanto tiempo o doblado la espalda hasta tal grado, al día siguiente tenía que ir más allá. Me sentía muy bien si avanzaba y no tanto si no lo lograba. Es decir, y ahora lo sé, me juzgaba.

Dos cursos de meditación y minfulness después, he incorporado a mi práctica una nueva intención, la de entrenarme en sentirme para practicar la autocompasión y el autocuidado. Para ello, he dejado de lado la voz del profesor de cuando hacía spinning que he descubierto tenía integrada en mi cerebro mientras hacía yoga y que me decía, " ¡Vamos! ¡Un poco más! ¡Más rápido, más lejos, más fuerte!. Ahora, sigo disfrutando de todas las sensaciones agradables que me da el yoga, pero ha cambiado mi objetivo y mi forma de entrenar. Lo primero que hago es conectar con mi cuerpo a través de la respiración que me permite escuchar las sensaciones que estoy teniendo.

Ahora, cuando entro en la postura no me voy al 95% para llegar al 105%, me quedo en un cómodo 75% para, desde ahí, descubrir y escuchar la sensación y decidir si hoy voy a ir más lejos o dónde me voy a quedar. Ahora, el mensaje que me digo es una invitación y una pregunta ( ¿Seguimos? ¿Un poco más?)  y en función de mi respuesta, voy avanzando... o no.

 

Cuerpo y la mente sueltas antes de empezar

He descubierto que eso es mindfulness en el cuerpo, pues no me juzgo, no valoro si el grado de torsión o de sostenimiento es mejor o peor, solo estoy presente con lo que mi cuerpo necesita en cada momento, como quedarse en algún punto determinado o ir al 110%, y me recuerdo que nadie sabe más sobre mi cuerpo que mi cuerpo desde luego mucho más que aquel profesor de spinning. 

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