Escuela Europea de Coaching
 

Casos de Éxito - Fundación Carmen Pardo-Valcarce

MARÍA ORTS, DIRECTORA DE CAMPVS EN LA FUNDACIÓN CARMEN PARDO-VALCARCE

“El mentoring ha ido mucho más allá de lo que hubiéramos podido imaginar”

En su esfuerzo por promocionar la empleabilidad de jóvenes con discapacidad intelectual, la Fundación Carmen Pardo-Valcarce puso en contacto a jóvenes con discapacidad con profesionales de empresa en un programa de mentoring que ha llevado a la práctica con la colaboración de la EEC. 

 

            

 

 

 

 

 

 

 

Brevemente, ¿en qué ha consistido el programa de mentoring junto a la EEC? ¿De dónde surge?

Uno de los pilares en nuestro modelo pedagógico de Campvs es el empoderamiento y/o autodeterminación de los jóvenes con discapacidad intelectual. Para ello, se han desarrollado en Campvs programas que buscan favorecer la adquisición de habilidades desde una mirada participativa en entornos normalizados.

En realidad, la búsqueda fue fácil ya que pensamos en programas innovadores en el contexto educativo, pero que ya estuvieran sobradamente experimentados en otros campos. El programa de mentoring, junto a otros, fue uno de los elegidos. El programa cuenta con voluntarios/ mentores de diferentes empresas, que acompañan al alumno durante un periodo de tiempo determinado y le ayudan a desarrollar su potencial desde una mirada diferente.

Así, en primera instancia el programa de mentoring ha consistido en la creación de parejas entre el profesional voluntario y un joven con discapacidadintelectual. Para poder ejercer de mentor, el profesional voluntario ha recibido el apoyo necesario por lo que, en una segunda instancia, el programa de mentoring ha consistido en formación y entrenamiento en las herramientas necesarias para ser mentor.

Apostasteis por crear la figura del mentor, por introducir el mentoring en Campus, ¿qué ha permitdo esta disciplina?
El programa ha ido mucho más allá de lo que hubiéramos podido imaginar tanto para los jóvenes/alumnos como para los mentores/voluntarios de las empresas. El mentoring es, sin duda, una herramienta muy potente dentro del contexto educativo que ha permitido empoderar al alumno además de acercarle de forma natural al mundo de la empresa y su entorno.

En definitiva, los mentores le han puesto cara, voz y cuerpo a la empresa. Ha sido muy positivo, el impacto que ha tenido el mentoring en la vida de unos jóvenes cuyas experiencias, hasta ahora, eran muy limitadas y cuyo contacto con la empresa era inexistente.

¿Cuál ha sido el papel de la Escuela Europea de Coaching en este proyecto?
La EEC nos ha acompañado en este proceso aportando conocimiento. Ha liderado desde su profesionalización, impartiendo a los voluntarios píldoras formativas (capacidad de escucha, feedback, potenciar la excelencia..), creando espacios de confianza donde compartir las inquietudes y generando encuentros creativos que han permitido sacar todo el potencial de lo vivido. Sin ellos no habría sido posible.

Quisimos contar con una entidad de prestigio y con experiencia en el sector del coaching con la que los mentores pudieran sentirse amparados, aunar criterios y directrices en los mentores con herramientas comunes y tranquilidad y espacios de desahogo, dotarles de una guía y referencia común de cómo actuar, cómo enfrentar situaciones y cómo enfocar su intervención con los chicos.

A las empresas que colaboran, ¿cuál es el mensaje que te gustaría enviarles? ¿Y a los voluntarios?
Mi mensaje claro y resumido sería: ¡¡¡GRACIAS!!! Gracias a las 14 empresas que, desde los departamentos de RRHH, han impulsado y favorecido el acercamiento entre el mundo de la empresa y los alumnos con discapacidad intelectual. Acercar estos dos mundos tan diferentes facilita el acceso al mundo laboral de las personas con discapacidad en un futuro muy próximo.

Gracias también a los mentores por su implicación, su esfuerzo, su cercanía y su confianza en nuestros alumnos y nuestro programa Campvs. Su participación ha permitido poner a los chicos en contacto con profesionales que les pueden hablar de sus trabajos, sus em- presas y ayudarles a enfocar su futuro profesional. Deseamos seguir creciendo juntos en esta nueva aventura.

¿Cuál ha sido tu mayor aprendizaje en este proceso?
Lo que más me ha llamado la atención es el enriquecimiento que se ha producido de forma bilateral entre mentor y mentee. Ambos han crecido con la experiencia.

Los mentores finalizan el proceso no solo enriquecidos por su experiencia personal con un joven con discapacidad, también porque han recibido formación en técnicas de conversación, en estrategias para alinear objetivos personales y corporativos, en la gestión de expectativas y de compromisos y, finalmente, en la puesta en marcha de un plan de acción y de objetivos. Hoy, tanto los alumnos como los voluntarios, tienen una mirada mucho más clara y realista.

Finalizado el proceso, ¿cuál ha sido el resultado? ¿Qué se ha obtenido?
Hemos alcanzado el objetivo de acortar la distancia entre el mundo de la empresa y la discapacidad. Este proyecto de mentoring ha sido una ejemplo de que esa aproximación es posible y hemos logrado acercar a los jóvenes al mundo laboral.

El mentoring ha permitido poner a los chicos en contacto con profesionales que les han podido hablar de sus trabajos, de sus empresas y les han ayudado a enfocar su futuro profesional. Los alumnos han visitado por primera vez una empresa, han ensayado entrevistas de trabajo, han practicado manejarse con dinero o con el plano de metro, y han desarrollado valores como la autoestima, la autonomía y la superación.

Numéricamente también destacan los logros conseguidos: más de 390 reuniones, 66 procesos de mentoring completados, participación activa de los mentores en las tutorías grupales y el apoyo de 14 empresas que han promovido el proyecto en sus organizaciones como voluntariado corporativo.

 

 

 

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