The Future of Jobs: capabilities, skills and consciousness

1st September 2026

The Future of Jobs: capabilities, skills and consciousness

The Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum incluye entre las diez habilidades que más crecerán el pensamiento creativo, la resiliencia, flexibilidad y agilidad, la curiosidad y el aprendizaje continuo, el liderazgo y la influencia social, la gestión del talento y el pensamiento analítico. Las otras tres son skills, son las relacionadas con la IA y el big data, y el conocimiento en redes y ciberseguirdad y la tecnología.

La lectura interesante está precisamente ahí: la tecnología no desplaza la necesidad de capacidades humanas; cambia el contexto en el que necesitamos utilizarlas.

La cuestión no es elegir entre tecnología y personas

Es posible que una de las falsas dicotomías del debate sobre el futuro del trabajo sea pensar que tendremos que elegir entre desarrollar competencias tecnológicas o desarrollar las llamadas soft skills.

Sin embargo, necesitaremos ambas. Utilizar bien las posibilidades que vengan de la tecnología requiere también el empleo del pensamiento crítico, el criterio, la creatividad y la capacidad para formular buenas preguntas.

Y, sobre todo, el trabajo sigue siendo una actividad profundamente relacional. Seguimos tomando decisiones con otras personas, liderando equipos, gestionando conversaciones difíciles, acompañando procesos de cambio, dando y recibiendo feedback, negociando prioridades y construyendo confianza.

De hecho, el propio World Economic Forum señala este informe de The Future of Jobs que, además de las capacidades tecnológicas, la resiliencia, la flexibilidad, la agilidad, el liderazgo y la influencia social mantienen un papel central, mientras que la empatía y la escucha activa aparecen entre las principales capacidades consideradas relevantes para las organizaciones. 

Desarrollar skills también implica desarrollar conciencia

Aquí aparece una cuestión menos visible cuando hablamos de and and aire crucial: No todas las capacidades se desarrollan acumulando información.

Saber que necesitamos ser más flexibles no significa necesariamente que sepamos responder con flexibilidad ante una situación de incertidumbre. Conocer las características de un buen liderazgo tampoco garantiza que sepamos ejercerlo cuando aparecen presión, conflicto o resistencia.

Entre el “sé que debería hacerlo” and “soy capaz de hacerlo de otra manera” existe un proceso de aprendizaje. Y ese proceso requiere práctica, reflexión y, en muchos casos, acompañamiento.

Una de las razones por las que el coaching ha ido adquiriendo un espacio propio en los procesos de desarrollo de líderes y profesionales es que el coaching no se centra únicamente en transmitir respuestas, sino en favorecer procesos de reflexión que permitan a la persona observar sus propios patrones, ampliar perspectivas y generar nuevas formas de actuar.

Desde la psicología aplicada a las organizaciones también se ha estudiado el uso del coaching y otras intervenciones para acompañar el desarrollo de líderes y profesionales y mejorar tanto su desempeño como su bienestar en el entorno laboral. 

¿Qué significa entonces estar preparados para 2030?

Quizá no consista en intentar anticipar exactamente cómo será el trabajo dentro de cuatro años. Puede consistir más bien en desarrollar la capacidad para seguir aprendiendo cuando el contexto cambie.

  • Aprender a trabajar con IA. Y aprender a pensar críticamente sobre lo que nos ofrece.
  • Desarrollar nuevas competencias tecnológicas. Y fortalecer nuestra capacidad para relacionarnos, liderar y colaborar.
  • Ser más eficientes. Sin perder de vista qué tipo de conversaciones, decisiones y relaciones queremos construir.

Porque si algo parece claro en las previsiones para 2030 es que la capacidad de adaptación será una competencia en sí misma. El World Economic Forum estima que alrededor del 39% de las competencias actuales podrían transformarse o quedar desactualizadas entre 2025 y 2030, y que 59 de cada 100 trabajadores necesitarán formación adicional para responder a los cambios del mercado laboral. 

Por eso, prepararnos para el futuro no debería entenderse únicamente como aprender nuevas herramientas. También implica conocernos mejor, revisar cómo pensamos y actuamos, ampliar nuestra capacidad de aprendizaje y desarrollar la manera en que acompañamos a otras personas.

La tecnología seguirá avanzando. El coaching que entrena todas estas skills y conciencia ya está aquí.