En la última sesión abierta de EEC Alumni, nos hemos detenido en un tema que ya está impactando conversaciones, evaluaciones y procesos de mentoring: la actualización del modelo de competencias de ICF.
La sesión ha estado facilitada por Ruth Gavilán, moderadora habitual de Sesiones Observadas y Analizadas, con un objetivo claro: aterrizar qué significa esta actualización en la práctica diaria del coach.
Más allá de los cambios técnicos, la conversación dejó un mensaje nítido: ICF refuerza el foco en el coach como instrumento del coaching. No se trata solo de “hacer bien la sesión”, sino de cuidar con intención cómo estamos en ella: presencia, conciencia, ética y coherencia.
Ideas clave sobre la actualización de competencias ICF
- El desarrollo del coach se mira de forma más integral: no solo formación, también evolución personal y espacios de aprendizaje continuo como la supervisión.
- El bienestar importa (y se explicita): sostener el equilibrio emocional, físico y mental forma parte del estándar profesional.
- Más conciencia de sesgos e influencia: se puso el foco en reconocer cómo nuestros juicios, historias y patrones pueden colarse en la sesión.
- IA y tecnología en el radar: se abordó el impacto del uso de herramientas de IA y la necesidad de reforzar criterios de ética y confidencialidad.
- Aportar sin “dirigir”: uno de los puntos más comentados fue cómo compartir observaciones o recursos sin perder el espíritu del coaching: autonomía, responsabilidad y elección del cliente.
La sesión cerró con preguntas muy concretas sobre cómo se observan estos matices en la práctica sobre la actualización de competencias ICF, y con una idea que resume bien el espíritu del encuentro: la calidad del coaching no depende solo de las herramientas; depende, sobre todo, de la calidad del coach en la conversación.



