Solo el 10% de las personas trabajadoras en España está comprometida con su trabajo. Entre quienes lideran equipos el compromiso también ha bajado con respecto al año anterior. Y sin esta profunda motivación y conexión laboral, ya sabemos, no hay desarrollo, ni innovación ni productividad.
Por Lydia Vidal. El informe State of the Global Workplace 2026, con datos de más de 140 países recogidos durante 2025, confirma que el compromiso laboral (lo que en inglés se llama employer engagement) en el mundo baja por segundo año consecutivo, situándose en el 20%, un punto menos que el año anterior y el nivel más bajo desde 2020.
Europa vuelve a ser la región con menor compromiso, con un 12% (un punto menos que el registrado el periodo anterior). En España, el dato es del 10%: tres de cada cuatro profesionales están «no comprometidos», es decir, que al trabajo le ponen tiempo, pero no energía.
Qué es el compromiso y por qué importa
El compromiso es la implicación de cada profesional con su trabajo, su equipo y su empresa. No se limita a tener empleados satisfechos o «contentos»: implica una conexión profunda y activa con el propósito y las metas de la organización. Y el compromiso depende de muchos factores: el sentido de lo que se hace, las oportunidades de crecer, el reconocimiento, las relaciones o el entorno de trabajo.
Gallup distingue tres niveles de implicación entre las personas encuestadas:
- Comprometidas («dueños» de su trabajo): son los profesionales que impulsan el rendimiento, la innovación y el avance de la organización. Sienten el proyecto como propio y aportan un valor diferencial.
- No comprometidas (renuncia silenciosa): empleados que cumplen estrictamente con su horario y sus tareas (ponen tiempo), pero no aportan energía, iniciativa ni pasión. Su potencial permanece inactivo.
- Activamente desenganchadas (renuncia ruidosa): trabajadores que expresan abiertamente su malestar. No solo están desconectados, sino que sus acciones y su actitud pueden llegar a socavar el trabajo de sus propios compañeros.
La diferencia se traduce directamente en la cuenta de resultados y en la cultura corporativa. Un metaanálisis de Gallup basado en 183.806 equipos muestra que los equipos más comprometidos, frente a los menos comprometidos, logran:
- un 23% más de rentabilidad y un 18% más de productividad en ventas.
- un 78% menos de absentismo, un 63% menos de accidentes laborales y un 21% menos de rotación de personal (hasta un 51% menos en sectores con una rotación históricamente baja).
- un 70% más de personas aseguran sentir que prosperan a nivel profesional y personal.
El coste de la desconexión
Así, el compromiso laboral deja de ser una métrica de recursos humanos: es un motor de la economía global. Según el estudio, en 2025, la productividad perdida por la falta de compromiso alcanzó los 10 billones de dólares, cerca del 9% del PIB mundial.
Y es una estimación conservadora, porque no deja fuera los costes asociados a rotación de personal, accidentes laborales, robos y pérdidas materiales y gastos sanitarios
Qué está cambiando: los managers y la IA
El informe presentado ahora destaca un dato especialmente llamativo: de entre todos los trabajadores, el compromiso de los managers es el que más baja, del 27% al 22% en un solo año. Y es una novedad, por primera vez ser manager deja de ir asociado a estar más comprometido. Y no solo eso, según el estudio, quienes lideran tienen peores días: sienten más estrés, ira, tristeza y soledad que los profesionales sin equipo a cargo.
La IA pone a prueba la implicación. Los equipos comprometidos están mejor preparados para el cambio y atraviesan con más éxito las disrupciones, y hoy la inteligencia artificial es la mayor de ellas, por tanto, los equipos motivados la usarán más y de mejor manera, mientras que los desmotívanos, señala el estudio, hay más riesgos incluso de brechas de seguridad.
El informe de Gallup analiza por primera vez este asunto, la adopción de la IA, y presenta los datos de lo que sucede en Estados Unidos. Las personas cuyo manager apoya activamente su uso la utilizan con mucha más frecuencia (79% frente a 46%). Aun así, casi una de cada cinco teme que la IA elimine su puesto en los próximos cinco años.
La caída no es inevitable
En las organizaciones con mejores prácticas, el 79% de los managers está comprometido, casi cuatro veces la media mundial. La diferencia está en cómo se cuida y se desarrolla a las personas en todos los niveles.
Aún con todo, este año sí mejora el índice que mide el bienestar de los profesionales, que mejora ligeramente: el 34% afirma que prospera en su vida, un punto más que el año anterior.
Sin embargo, la mayoría (56%) sigue «luchando», y las emociones negativas se mantienen por encima de los niveles previos a la pandemia: cuatro de cada diez profesionales sienten estrés durante buena parte del día, y más de uno de cada cinco vive a diario tristeza (23%), ira (22%) o soledad (22%).
En España, la ira diaria alcanza el 24%, tres puntos más que en el periodo anterior y nueve por encima de la media europea. La presión es todavía mayor en quienes lideran: frente a los profesionales sin equipo a cargo, sienten más estrés (+7 puntos), ira (+12), tristeza (+11) y soledad (+10).
Bienestar y emociones: una mejora frágil
Pero el informe 2025 aporta también una clave: los líderes comprometidos viven estas emociones con menos frecuencia y tienen 14 puntos más de probabilidad de sentir que su vida prospera.
Además, el bienestar crece cuando las personas disfrutan de su trabajo, sienten que mejora la vida de otros y perciben que tienen margen de elección. Compromiso y bienestar se refuerzan mutuamente: cuidar uno es cuidar el otro.
¿Te preocupa el compromiso en tu equipo? ¿En tus managers? ¿En ti mismo?
Primero, el diagnóstico. Después, la solución. No hay dos organizaciones iguales, ni dos equipos con las mismas causas de desconexión. Por eso, antes de proponer cualquier intervención, en Escuela Europea de Coaching seguimos un proceso en varias fases. La primera, por supuesto, es la escucha y el diagnóstico de la situación actual; las siguientes consisten en definir el objetivo o la situación ideal y el plan de acción para lograrlo, con intervenciones a medida:
- Programas de liderazgo coach para mandos intermedios y directivos.
- Procesos de coaching ejecutivo e individual para profesionales y líderes en momentos de presión, cambio o desgaste.
- Gestión emocional y bienestar para prevenir el desgaste y sostener la energía de los equipos.
- Acompañamiento en la transformación y la adopción de la IA, para que el cambio se viva con sentido y no con miedo.
El compromiso se cultiva, persona a persona y equipo a equipo y el coaching ejecutivo y de equipos es una herramienta para ello.
Fuentes: Gallup (2026), State of the Global Workplace: 2026 Report



