La experta master coach y psicóloga, Rosa Barriuso facilitó un encuentro centrado en el valor del respeto en la educación de los adolescentes, invitando a padres, educadores y coaches a reflexionar desde una premisa clara: para enseñar respeto, primero necesitamos aprender a respetar.
Una actividad celebrada en el marco de la semana internacional de coaching de ICF así como para EEC Alumni y que concretó a cerca de un centenar de personas, que tienen la oportunidad de profundizar en la propuesta de Rosa y con Rosa en el programa Especialización en Adolescentes y Familias, que ella misma imparte en EEC.
Una mirada sistémica a la adolescencia
Durante la actividad, Rosa Barriuso propuso comprender la adolescencia como una etapa puente marcada por inseguridad, ensayo y error, en la que el aprendizaje ocurre en gran medida por modelado: los adolescentes aprenden más de lo que ven que de lo que se les dice.
También se destacó una distinción útil para acompañar mejor: separar a la persona de su comportamiento. Es posible sostener un respeto incondicional por la identidad del adolescente y, a la vez, educar límites y conductas.
Tres claves prácticas para sostener el respeto en la relación con adolescentes
Rosa Barriuso compartió tres palancas concretas para cuidar el vínculo sin renunciar a la autoridad educativa:
- La escucha como “termómetro” del respeto: cuando una persona se siente escuchada, se siente validada.
- Los juicios: reconocer que nuestras opiniones no son universales y que la humildad (no la soberbia) abre conversación.
- Las emociones: legitimar la emoción y educar la expresión (“la emoción se legitima, la expresión se educa”).
A lo largo de la sesión se trabajó, además, una idea especialmente relevante: no “culpar” al otro de lo que me pasa a míy entrenar la autorregulación para no entrar en bucles reactivos.
Un cierre con mucha verdad
Hacia el final, se abrió un espacio de preguntas y casos reales. Entre las reflexiones más potentes, Rosa señaló cómo, a veces, tratamos peor a quienes más queremos, precisamente por el miedo que aparece cuando amamos. Y cerró con una invitación directa: “no puedo dar lo que no tengo”, por lo que el respeto hacia el otro empieza por el auto-respeto.
Recursos recomendados
Se compartieron referencias para profundizar, incluyendo Daniel Siegel (Tormenta cerebral), Marshall Rosenberg (Comunicación No Violenta) y los títulos “Cómo hablar para que los niños escuchen y escuchar para que los niños hablen” (y su versión para adolescentes).



