Por Lydia Vidal. Mostrar una comunicación asertiva en el trabajo es una clave del éxito de ls personas, de los proyectos y de las organizaciones. En equipos y organizaciones, el conflicto no es el problema: el problema es cómo lo conversamos. Por eso conviene afinar dos distinciones que suelen mezclarse y que, juntas, elevan (o deterioran) la cultura de conversación: reprimirse vs. refrenarse y sinceridad vs. sincericidio.
1. Reprimirse: callar «para que no pase nada»… y que acabe pasando
Reprimirse es apagarse: bloquear lo que siento o necesito para no expresarlo.
Suele nacer del miedo, la presión o la idea de «mejor no lo digo».
Resultado habitual: por fuera calma, por dentro acumulación. Y lo que no se conversa, termina saliendo en forma de distancia, ironía, explosión o desconexión.
2. Refrenarse: sostener lo que siento y elegir cómo decirlo
Refrenarse es autorregularse: no es evitar, es elegir.
Implica contacto con lo que me pasa (mi necesidad) y responsabilidad sobre el impacto en la relación (atender a la necesidad del otro).
Refrenarse permite decir lo importante con mayor probabilidad de que sea escuchado: con una energía positiva, por ejemplo, sin frustración o queja. Refrenarse es una expresión de la comunicación no violenta, es gestionar el conflicto.
3. Sinceridad: decir verdad con intención de construir
La sinceridad no es «soltarlo todo». Es alinear verdad + cuidado + propósito.
Incluye preguntas internas como:
- ¿Para qué lo digo?
- ¿Qué quiero cuidar: el vínculo, el resultado, la claridad?
- ¿Cómo lo digo para que el otro pueda recibirlo?
La sinceridad abre diálogo.
4. Sincericidio: decir verdad sin regulación (y llamar a eso honestidad)
El sincericidio suele venir con prisa, descarga o superioridad moral: «yo soy así».
Puede ser cierto y estar fundamentado todo lo que digo, pero si lo digo sin medir forma, momento e intención, el efecto suele generar cierre, defensa o daño.
El sincericidio no es valentía: es falta de medida. Ser honesto no es decir todo lo que pienso es que lo que sí diga sea honesto.
Cómo se conectan ambas distinciones
- Reprimirse suele ser el polo del silencio defensivo.
- Sincericidio suele ser el polo de la descarga impulsiva.
- Refrenarse es el puente, el equilibrio: regula la emoción y habilita sinceridad útil.
Dicho de forma sencilla:
- Reprimirse sería «No lo digo»
- Sincericidio, «Lo digo como me sale»
- Refreno + sinceridad, sería «Lo digo, y lo digo cuando lo pueda bien»
Coaching: entrenar conversaciones difíciles sin anularse ni dañar
Nos ha sucedido a todos en alguna ocasión. Lo que aparenta comunicación asertiva y una manera de gestionar el conflicto resulta ser una bomba de relojería. Para evitar el daño de estas explosiones, en coaching entrenamos a:
- reconocer emoción y necesidad
- distinguir impulso vs. mensaje
- elegir el momento y la forma
- sostener verdad con respeto y claridad.
Porque liderar conversaciones no es evitar ni atropellar: es saber estar en cada momento según la situación y las personas lo requieran.
Comunicación asertiva esencial para gestionar el conflicto
En resumen, dentro de cualquier relación e interacción, recordemos que
- Reprimirse es apagarse.
- Refrenarse es gobernarse.
- Sinceridad construye.
- Sincericidio rompe.
Y esa diferencia, en una organización, cambia la confianza, la coordinación y la calidad de los resultados.



