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Viajar: la forma más lúdica de salir de la zona de confort

19 Julio 2018


Muchos de nosotros nos pasamos el año cómodamente instalados en nuestra zona de confort, en transparencia con nuestras rutinas. Viajar a lugares desconocidos y hacer algo por primera vez nos da la oportunidad de salir en busca del aprendizaje, el desarrollo y la transformación, de romper los hábitos, de dejarnos emocionar por la sorpresa y de desarrollar habilidades.

Más allá del propio viaje

Viajar es un regalo para los sentidos mientras estamos en nuestro exótico destino y lo seguirá siendo a la vuelta de las vacaciones. Según recientes investigaciones, lo que nos sucede a nivel cerebral cuando viajamos se viene de vuelta con nosotros. No todo lo que sucede en Las Vegas se queda en Las Vegas.

 

4 beneficios de viajar

Capacidad de adaptación: cuando estamos de viaje en un lugar desconocido, al tratar de ubicarnos en un mapa, de contar las vueltas en una moneda extranjera o de pedir comida en otro idioma, estamos en proceso de adaptación. Un estado que, según resume este artículo de Psychology Today, mejora la flexibilidad cognitiva, la creatividad y la neuroplasticidad: todo lo que tiene que ver con la resolución no convencional de problemas ayuda a generar nuevos surcos y conexiones cerebrales, lo que nos va a permitir, también, generar ideas innovadoras cuando volvamos a casa.


Desarrollo personal: viajar también es bueno para el crecimiento interpersonal. Entrar en contacto con otras personas y culturas nos ayuda a desarrollar la tolerancia, la flexibilidad y la confianza. Practicar durante el verano estas habilidades también nos va a permitir sentirnos más capaces a la hora de gestionar conflictos interpersonales cuando estemos de vuelta en casa, en la oficina, en el atasco...


Anti estrés: Las escapadas nos alejan de nuestras obligaciones y nos ayudan a aparcar el estrés; nos permiten darnos el tiempo y el espacio para apreciar nuestro propio ritmo y placer. En este sentido, viajar nos permite conectar con un estado de ánimo muy zen que no tiene porqué quedarse en el viaje, sino que gracias a la imaginación (y a los recuerdos codificados en el cerebro) podemos revisitar siempre que queramos para volver a sentir aquella paz. Es una recomendación habitual de las técnicas de atención plena (o mindfulness): volver a un recuerdo hermoso o pacífico para restaurar la calma y el equilibrio.


Gratitud: si las vacaciones no han resultado como esperábamos, si las instalaciones o las condiciones de los lugares que hemos visitado estaban muy por debajo de nuestro punto de comodidad, si nos han decepcionado las personas o no hemos sentido ninguna conexión… siempre podemos desarrollar la gratitud por lo que sí tenemos: por nuestra ducha privada con agua caliente (un lujo en muchas partes del mundo), por nuestro empleo, hogar, amigos o familia.

 

Barrricadas franqueables

¿Y a la vuelta, qué dificultades tendremos si queremos seguir practicando la sorpresa, el aprendizaje y la innovación?
“Al salir de nuestro espacio de seguridad y de comodidad, tenemos que hacer frente al miedo y a la incertidumbre, pues eso es lo que nos vamos a encontrar fuera de nuestra zona de confort y tenemos que ser capaces de gestionar ese miedo para que no nos bloquee ni nos paralice”, aseguran los expertos en coaching de EEC, para quienes hay ciertos pasos que podemos hacer para empezar a ampliar nuestra seguridad.

 

Guía para empezar a salir de la zona de confort

1. Análisis. Evaluar nuestra situación actual puede empujarnos a dar el salto si detectamos estancamiento, rutinas improductivas o incoherencias hacia lo que queremos lograr.


2. Reticencias. Una vez tomada la decisión, llega el momento de manejar el miedo ante lo desconocido. Legitimarlo y escucharlo ayuda a controlarlo. No hay que olvidar que se trata de una reacción puramente humana.


3. Visión. La estrategia que acompañe el salto adelante debe ir presidida por una visión que nos sirva de herramienta para tratar de conseguir resultados extraordinarios.


4. Acción. El plan de acción debe establecer los pasos concretos que vamos a dar. Lo ideal es que se escriba en un calendario.


5. Resultados. Además de los resultados concretos que nos hubiésemos propuesto habremos logrado practicar la innovación y la excelencia.


Y tú, ¿en qué rutinas poco efectivas estás instalado ahora? ¿Cómo puedes emplear el verano para salir de esta zona de confort? ¿Qué áreas mencionadas te vendría bien desarrollar: la empatía, la creatividad, la paz interior, la gratitud? ¿Cómo te gustaría encontrarte a la vuelta de las vacaciones? ¿Qué cambios te gustaría haber realizado?

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