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Nuevas habilidades y formas de organizarnos las organizaciones

Eva López-Acevedo
Executive Coach PCC por ICF
Socia fundadora y Directora Ejecutiva

Explica Frédéric Laloux en su libro 'Reinventar las organizaciones' que en el entorno laboral tenemos la sensación generalizada de que la gestión de las organizaciones ha llegado a su límite: quienes están en la base de la pirámide laboral sienten tedio y miedo, en lugar de pasión y propósito, y la vida en la cima tampoco resulta satisfactoria.

Al mismo tiempo, recoge el autor, ciertas organizaciones están haciendo emerger un modelo organizativo coherente, una forma concreta de administrar las organizaciones desde un estadio de conciencia más elevado.

El autor plantea un esquema de organización para que el trabajo sea más productivo y satisfactorio y bautiza como organizaciones TEAL a las que llevan un tiempo funcionando bajo ese nuevo paraguas caracterizado por la búsqueda del sentido y la importancia de la escucha, las emociones, la visión compartida, la conciencia, la inteligencia y el aprendizaje colectivos.

Cuando leo en qué consiste la autogestión y el modelo TEAL de organización, cobra aún más sentido lo que sabemos de agilismo: que para convertirnos en organizaciones ágiles no alcanza con el framework o un nuevo sistema en las formas de trabajar, sino que lo esencial para un cambio cultural es el mindset, el cambio de creencias y modelos mentales…

De las características de este nuevo paradigma y modelo organizativo, yo rescataría y resaltaría las siguientes que indica Laloux:

1.- Domesticar los miedos del ego y reemplazarlos por la capacidad de confiar en la abundancia de la vida. En el estadio Teal-Evolutivo, aprendemos a disminuir nuestra necesidad de controlar a la gente y las situaciones. Llegamos a creer que las cosas saldrán bien aunque ocurra algo inesperado o cometamos errores, y cuando no sea así, la vida nos habrá dado una oportunidad de aprender y crecer.

2.- La rectitud interna como brújula. A diferencia de los estadios previos, no buscamos el reconocimiento, el éxito o la pertenencia para vivir una buena vida. Buscamos una vida bien vivida, y puede que la consecuencia de ello sea el reconocimiento, el éxito, la riqueza y el amor.

3.- La vida como un viaje de despliegue. En el Teal, nuestro viaje hacia la rectitud interna impulsa una búsqueda introspectiva de quiénes somos y de nuestro propósito en la vida. La meta absoluta de la vida no es tener éxito o ser amados, sino convertirnos en la expresión más auténtica de nosotros mismos, vivir desde la individualidad verdadera, honrar nuestras capacidades y vocaciones personales y servir a la humanidad y al mundo. Esto es, “ser una persona que tiene ambición, sin ser ambiciosa”. Su fuerza motriz es crecer en dirección a su verdadera naturaleza y vocación.

4.- Construir sobre las fortalezas. La vida no nos pide transformarnos en algo que no esté ya sembrado en nosotros. Dejamos de poner el foco en aquellas cosas que no funcionan y trasladamos nuestra atención a aquello que está allí, a la belleza y al potencial. Cambiamos el juicio por la compasión y la valorización. Como seres humanos, no somos problemas que esperan ser resueltos, sino un potencial que espera desplegarse.

5.- Lidiar con la adversidad de manera elegante. En el Teal, los obstáculos se consideran la forma que la vida adopta para enseñarnos sobre nosotros mismos y el mundo. Es importante soltar la rabia, la vergüenza y la culpa, que son escudos útiles para el ego, pero profesores muy pobres para el alma. Nos abrimos a la posibilidad de que quizá tuvimos algo que ver con la creación del problema y nos preguntamos qué podemos aprender para crecer a partir de él.

6.- Luchar por la plenitud. Con este estadio sobreviene un profundo anhelo de plenitud, de integrar el ego y las partes más profundas del yo; de integrar la mente, el cuerpo y el alma; de cultivar tanto nuestra parte femenina como masculina; de alcanzar la plenitud en nuestra relación con los demás y de reparar nuestra maltrecha relación con la vida y la naturaleza.

El anhelo de plenitud se contradice con la separación que se promueve en el trabajo: se enfatiza el ego y lo racional mientras se niega lo espiritual o emocional; se separan a las personas según el departamento en el que trabajan, separamos lo personal de lo profesional… El vocabulario que usamos a diario también es revelador: hablar de “equilibrio vida-trabajo” demuestra la poca vida que tenemos en el trabajo cuando nos hemos separado de todo lo que realmente importa. 

7.- Plenitud en relación con los demás. A día de hoy, cuando estamos en desacuerdo con otros, nos enfrentamos a ellos desde el juicio, creyendo estar nosotros en lo cierto y ellos equivocados; y nos empeñamos en convencerles, enseñarles, corregirlos o desestimarlos. En el ideal TEAL se suavizan las diferencias afirmando que todas las verdades son válidas. En ausencia de juicio, nuestra escucha no se limita a reunir información para convencer o corregir. Podemos crear un espacio compartido libre de juicio en el que nuestra escucha profunda ayude a otros a encontrar su voz y su verdad, así como ellos nos ayudan a encontrar la nuestra.

8.- Plenitud con la vida y la naturaleza. A menudo, reavivar nuestra relación con la vida y la naturaleza nos lleva a buscar una vida más simple, menos atiborrada de las posesiones que creímos necesarias, hasta que comprendimos que no somos ricos por lo que poseemos sino por las relaciones que nos alimentan el alma. Reinvención a partir del coaching.

Confianza y un coaching indispensable

En defintitiva, muchos de los males corporativos que vemos hoy están asociados a comportamientos motivados por egos temerosos: la parálisis por el análisis, los procesos y reglas burocráticos, el ocultamiento de información, los compartimentos estancos, las disputas internas, la falta de autenticidad… 

Pero si la confianza reemplaza al miedo, ¿seguiremos necesitando todo esto, que nos da una sensación de control? Quizás, cuando los miedos del ego se quiten ese medio, haya formas más sencillas de funcionamiento. 

Cuando al inicio de nuestra andadura en EEC, yo comparaba las habilidades de coaching en las organizaciones con un aceite tres en uno - al impedir que se atasquen los engranajes de las empresas- creo que solamente se entendía parte del mensaje. En este nuevo modelo, que ya está aquí y va a ser imparable, el rol del coach y las habilidades de coaching van a ser indispensables. Ahora, ya son de primerísima necesidad.

¿Ha llegado el momento de iniciar un cambio?   

En EEC te formamos en las habilidades del coach. Te contamos en qué consiste el Coaching Ejecutivo, cómo se entrena, cómo lo aprenderás y para qué te puede servir, si dejas tu email.  

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