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No es lo mismo curar que sanar

Francisco Junquera | 03 Diciembre 2018

En coaching para la salud, empleamos una distinción que me gustaría compartir con vosotros: curar versus sanar. Aunque a simple vista puedan parecer lo mismo, separar los conceptos de curar y sanar nos permite ver sus matices y nos abre nuevas posibilidades de interpretación y de acción. 

Para explicar esta distinción, imaginemos que una persona tiene un síntoma o una enfermedad, como una neumonía.

  • Hablaremos de curar cuando este paciente, atendido por un médico, reciba un tratamiento, por ejemplo, basado en un antibiótico para eliminar la bacteria que produce la neumonía. En este caso, la persona se cura utilizando un recurso externo (un fármaco, una intervención…etc.).
  • Hablaremos de sanar cuando utilicemos un recurso interno. En este ejemplo, cuando la persona consigue potenciar su sistema inmunológico de forma natural y combatir mejor, o neutralizar, las bacterias o cualquier agente patógeno.

La importante influencia que las emociones, el estrés o la nutrición tienen en nuestra biología y en nuestra salud ya fue constatada por los científicos tras la finalización del Proyecto de Genoma Humano en el 2003. 

Epigenética y la influencia ambiental

Gracias a una ciencia llamada Epigenética hoy día se demuestra lo que muchos médicos, maestros y profesionales de la salud ya nos venían diciendo desde hace cientos o incluso miles de años. De alguna forma, siempre hemos podido intuir que teniendo en cuenta algunas influencias ambientales (o epigenéticas) como, por ejemplo, mejorar el estrés, evitar emociones que hacemos tóxicas o revisar el estilo de vida, podíamos realmente sanar.

Así pues, mientras que curar habla de la desaparición de los síntomas o enfermedades utilizando agentes externos y está más enfocado en el cuerpo físico, cuando hablamos de sanar nos referimos a algo más profundo e interno que tiene más que ver con las emociones, la mente, el espíritu…

El observador del Ser  

Si creemos que nuestra verdadera identidad está precisamente en nuestro espíritu, para conseguir una verdadera sanación sería razonable profundizar en lo que llamamos el estado del Ser. Quizás por esto cada día somos más los profesionales que consideramos la salud del ser humano como una unidad entre cuerpo, mente y espíritu. 

Desarrollar nuestro potencial de salud desde el Observador del observador que podemos Ser nos ayudará a sanar el alma y pasar de lo que creo ser, a ser lo que soy para conseguir así la versión más saludable de mi mismo.

Parece que nuestro Ego cree haberse aislado de este Ser esencial y de la Unidad de todos los seres, manteniendo separadas a las personas y clasificándolas durante toda su existencia. Esto hace que su sistema de pensamiento pueda producir una culpa inconsciente e insoportable que proyectará en forma de ataque, ya sea contra otros en forma de ira o contra nosotros mismos en forma de enfermedad. 

Cuando el ego ataca contra nuestros cuerpos a través de esta culpa inconsciente, genera miedo y enfermedad. Para evitar esto y conseguir la salud y el bienestar de forma completa pienso que deberíamos de entregarnos a la búsqueda y activación de nuestra energía espiritual.

Estoy aprendiendo que para que nuestra sanación progrese en este sentido necesitamos comprender que sanar es perdonar al mundo, a los demás, a uno mismo…

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