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Mejorando nuestras soft skills. La toma de decisiones

Joan Díaz
Executive Coach por EEC
PCC por ICF
Director de EEC Cataluña y Desarrollo de Negocio Corporativo

Solemos pensar y creer que, en nuestro día a día, tomamos pocas decisiones. Pero la realidad es que no paramos de hacerlo desde que nos levantamos:  ¿Me ducho? ¿Desayuno? ¿Qué desayuno? ¿Qué ropa me pongo? ¿Cómo voy a trabajar? ¿Sigo en mi actual puesto? ¿Me cambio de empresa?... 

Algunas de estas decisiones las tenemos semi-automatizadas o incluso automatizadas completamente, pero no dejan de ser decisiones que tomamos. En un contexto organizacional, sin embargo, el tipo y características de la toma de decisiones requiere de un enfoque menos automático, menos visceral e interesado y más manual, pragmático y estratégico.

El proceso de la toma de decisiones.

Cuando nos encontramos ante una situación sobre la que necesitamos tomar una elección, tendremos que pasar por las siguientes fases:

  1. analizar una serie de opciones.
  2. seleccionar y elegir una entre todas las alternativas 
  3. acarrear con la opción elegida. 

La toma de decisiones pone en juego numerosos procesos cognitivos, si bien las investigaciones al respecto ponen de manifiesto que las decisiones no son sólo un proceso racional de pros y contras, sino que las emociones juegan un papel transcendental en los procesos de toma de decisiones.

El factor emocional en la toma de decisiones.  

Las emociones intervienen siempre en todas y cada una de nuestras decisiones: van guiando el proceso, simplificándolo y/o acelerándolo, reduciendo la complejidad de la elección y atenuando el posible conflicto entre alternativas similares. 

¿Cuánto sabemos sobre cómo influyen nuestros sentimientos en la toma de decisiones? ¿Cuántas veces nos hemos arrepentido de tomar una decisión cuando nos encontrábamos en un determinado estado emocional (contentos, enfadados, asustados)?

Las emociones aceleran o ralentizan el proceso, pero para superar las dificultades a la hora de tomar una decisión no contamos con ninguna emoción «específica». Desde mi experiencia, hay decisiones que se toman desde el miedo, con lo que eso supone y hacia dónde nos dirige; y otras desde la confianza, generando un contexto emocional y relacional más posibilitador y generador de alternativas.

Decisiones estratégicas.

Siempre ha sido crucial tomar buenas decisiones y en los contextos inciertos que vivimos actualmente, además es crítico tomar decisiones en velocidad. Ya no triunfan las empresas más grandes, sino las más veloces. 

La incertidumbre está siendo ahora una parte inseparable del proceso de la toma de decisiones.  Aunque busquemos información y valoremos y analicemos sin descanso las alternativas y sus posibles resultados, no vamos a saber la consecuencia de nuestras decisiones hasta que las tomemos.

Y frente a la incertidumbre, el propósito.

En función de su transcendencia, cada decisión que tomemos a nivel empresarial nos ofrece la oportunidad de hacernos la siguiente pregunta: ¿qué decisión servirá mejor al propósito de la organización?

Una pregunta a la que, sin duda, han tenido que hacer frente durante esta crisis originada por la pandemia muchas empresas y profesionales que se han visto obligados a tomar decisiones estratégicas complejas que incluso impactaban sobre la propia continuidad de la organización.

6 trabas a la hora de tomar decisiones:  

  1. tener demasiadas alternativas
  2. no contar con la visión o el cuadro completo
  3. pensar demasiado (la parálisis por el análisis)
  4. pretender ser perfecto: el perfeccionismo impide la acción, como dice Stephen Covey.
  5. las emociones que estrechan la visión, como el miedo.
  6. no atrevernos a salir de la zona de confort.

5 miedos recurrentes a la hora de la toma de decisiones:

  1. Miedo a equivocarse
  2. Miedo a no estar a la altura
  3. Miedo a exponerse
  4. Miedo a la impopularidad
  5. Miedo a saber por si tengo que decidir al respecto.

¿Cómo mejorar la toma de decisiones?

La toma de decisiones es una competencia entrenable. Ha dejado de ser una hard-skill para significarse más como una soft-skill, en la que el peso de otras competencias como la escucha, el hacerse buenas preguntas, la empatía y la gestión emocional asociada a la toma de decisiones se han demostrado claves.

UNO. Entrenar las competencias/habilidades involucradas en el proceso. Podemos entrenarnos y desarrollar las competencias que subyacen en toda toma de decisiones.

  1. Habilidad de la Escucha.
  2. Capacidad de realizar Preguntas poderosas.
  3. Habilidad para Pedir y Ofrecer de forma efectiva. 
  4. Desarrollo de la Gestión Emocional (tomando consciencia de dónde estamos emocionalmente tomando ciertas decisiones).

DOS. También es importante conocer e identificar algunos sesgos cognitivos y cómo combatirlos para tomar mejores decisiones. El modelo Wrap, propuesto por los profesores de Stanford y Duke Chip Heath y Dan Heath, identifica los cuatro sesgos más importantes:

  1. Los Marcos Estrechos
  2. El Sesgo de Confirmación
  3. Las Emociones a corto plazo
  4. El Exceso de Confianza

Para los autores, no podemos «desactivar» nuestros sesgos, pero los podemos contrarrestar con la disciplina adecuada, que yo definiría como el entrenamiento apropiado.

Nuestras decisiones serán mejores si:

  1. nos concentramos en lo prioritario
  2. empleamos el mínimo de recursos
  3. utilizamos la información imprescindible y el análisis necesario 
  4. distinguimos entre lo objetivo y lo subjetivo
  5. tomamos acciones.

Como decía al principio, estamos tomando decisiones constantemente, incluso cuando no las tomamos. No es una paradoja. Estamos definidos por las decisiones que tomamos y por las que no tomamos: no hacer, también es decidir.

¿Y cómo saber si estamos siendo activos en la toma de decisiones?

Podemos evaluar nuestra iniciativa o nivel de parálisis a través del número de iniciativas que estamos movilizando y poniendo en acción para conseguir los objetivos que hemos decidido alcanzar; ahora hablamos más de OKR’s (Objectives and Key Results) y menos de KPI’s.

Tomar decisiones en equipo.

No siempre es nuestro todo el poder o la responsabilidad sobre una decisión. Cuando esta ha de ser alcanzada en equipo, por ejemplo, es fundamental haber hecho previamente un trabajo para consensuar unas reglas de juego que definan cómo ponerse de acuerdo en caso de que el equipo no esté de acuerdo, como dice Luis Carchak, director del Programa de Coaching de Equipos de EEC.

También es crítico, una vez el equipo ha dejado el espacio necesario para la participación y aportación de todos los integrantes, el alinearse con la decisión acordada, y poder observar si las decisiones del equipo son para ganar o para no perder.

Mi experiencia y conclusión. 

Para finalizar, te comparto que yo integré la capacidad y la resiliencia para afrontar nuevos retos y desafíos y logré tomar decisiones importantes que cambiaron y reorientaron mi trayectoria profesional tras participar junto al equipo que lideraba en una multinacional en un programa de Coaching Ejecutivo EEC: donde conecté con una metodología de transformación personal y de las propias organizaciones y unas herramientas que apuestan por las personas, su desarrollo y su bienestar. 

Formarse en coaching es una de las decisiones más importantes que un profesional puede valorar en algún momento de su carrera… Y una «buena» decisión, orientada por nuestro propósito, puede marcar la diferencia en nuestras vidas.

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