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La magia del cambio está en uno mismo

27 Noviembre 2017

El otro día participé en una meditación caminando junto a los monjes de Thich Nath Hanh y nos invitaban no tanto a caminar por la paz, sino a caminar en paz, a ser pura presencia de paz. Puede parecer sutil la diferencia; yo la encuentro reveladora.

Cuando camino por la paz, el foco lo estoy poniendo fuera. Cuando camino en paz, con paz, el foco lo estoy poniendo en mí.

¿Cómo puedo pretender que la paz llegue, si yo misma no soy un ejemplo de ella en mi día a día? De la misma forma, en el entorno académico de nuestra certificación en coaching como en el entorno de formación en empresa, los participantes vienen muchas veces buscando herramientas externas.

La petición implícita es: "dame la herramienta, dame la magia que hará que mi equipo esté motivado, que yo lidere ganándome la confianza, que me permita la autoridad en mi entorno, que haga que mi jefe o equipo cambie, que me facilite vivir con serenidad los cambios, que me dé resultados. Dame esa magia y dámela ya". Nuestra expectativa es esperar que la solución venga de fuera y que, además, sea instantánea. 

 

 

Todo cambio me implica

Lo que ocurre es que no hay cambio externo sin cambio interno. Y no hay cambio interno que no suponga un proceso. O dicho en positivo, para que se dé un cambio en nuestro entorno, es necesario un cambio en nuestro interior, y ya sabemos que todo cambio transformacional implica un proceso. Y esto es lo que hacemos asiduamente, poner el foco fuera de nosotros. Buscamos que el colaborador cambie, que la competencia no exista, que me den las herramientas para ejercer bien mi rol, que la paz la traigan otros, que la crisis finalice.

  • ¿Cómo puedo ganarme la autoridad con mi equipo a través de herramientas externas si yo mismo no me la doy como líder?
  • ¿Cómo puedo ganarme la autoridad con mi equipo sin antes haberme preguntado si pretendo siempre tener la razón, si estoy dispuesto a escuchar sin prejuicios, si estoy abierto a cambiar de opinión, si creo en la intención positiva de toda persona, etc.?

Y, otras veces, cuando finalmente ponemos consciencia en que la herramienta es uno mismo, en que necesito cambiar algo en lo que hago o en la actitud con la que me tomo las cosas, cuando caigo en que está en mí la posibilidad de cambio, entonces la respuesta suele ser: "es muy difícil", "requiere mucho esfuerzo".

 

Cuestión de compromiso

¿Dónde está entonces nuestro compromiso? ¿Está en querer cambiar o en mantenernos en nuestra zona de confort, que no necesariamente implica que sea confortable?

La buena noticia, según estudios recientes, es que nuestro cerebro es moldeable, es decir, que la organización de sus circuitos está cambiando constantemente en función de la experiencia y el aprendizaje, gracias a la neuro-plasticidad. Además, la ciencia también ha constatado que el ser humano va desarrollando nuevas neuronas durante toda su vida. Así que sí, la magia existe, solo que está dentro de nosotros y no fuera.

Te invito a darte cuenta de que la herramienta eres tú. Y de que, como todo proceso, requiere aprendizaje, constancia e ilusión por crecer como persona.

De 'El regreso del joven príncipe':  "Si en el espejo veo una cara poco amable, lo único que debo hacer es sonreír. Exactamente, confirmé. De la misma forma, si tienes un mal vecino, trata de ser tú un mejor vecino, si quieres un buen hijo, comienza tú por ser un mejor padre o viceversa, y así con maridos, esposas, jefes, empleados, etc. En síntesis, hay una sola forma de cambiar el mundo y es cambiar uno mismo". Alejandro Roemmers

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