Escuela Europea de Coaching
 

CASOS DE ÉXITO - Los resultados dependen de las emociones

"Los resultados dependen de las emociones más de lo que queremos creer"

 

Silvia Guarnieri, socia fundadora, y María Ancochea, directora Académica, de Escuela Europea de Coaching 

 

 

 

 

 

  

 

  

Llorar, nunca. Enfadarse, en privado. Sorprenderse, jamás. Pensamos que mantener nuestras emociones congeladas nos hace adultos más maduros y mejores profesionales. Vivimos acostumbrados a ignorar las emociones, que son para nosotros fuerzas incontrolables que surgen de un abismo ingobernable al que tememos asomarnos. Sin embargo, es inmenso el desarrollo que se consigue al atender las emociones y múltiples los daños que se evitan al darles voz.

 

Las emociones forman parte esencial de nuestra vida y nos transmiten información fundamental para comprender quiénes somos, cómo actuamos y cómo percibimos nuestro entorno. Las emociones forman parte constitutiva de nuestra forma de aprender y de desenvolvernos, nos ayudan a tomar decisiones y a construir el futuro. Sin emoción no podríamos apostar entre A o B. Sin emoción no saldríamos corriendo para ponernos a salvo.

Contar con las emociones y tenerlas como aliadas es lo que en Escuela Europea de Coaching (EEC) llamamos Consciencia Emocional, un trabajo en el que llevamos inmersos todo el año para acompañar a las personas a amistarse con sus propias emociones; con todas ellas, las llamadas positivas (amor, alegría, sorpresa) y las negativas (rabia, miedo, tristeza, asco). Lo que proponemos es escucharlas a todas sin juzgarlas o rechazarlas. Las emociones son óptimas indicadoras de nuestros procesos de cambio, son experiencias subjetivas que resultan de la evaluación personal de cada situación, son fenómenos que tienen un objetivo, no sólo el de mantener nuestro equilibrio y ayudarnos a sobrevivir, sino más allá de eso, también a conducirnos a circunstancias óptimas.

Contar con las emociones y tenerlas como aliadas es lo que llamamos Consciencia Emocional

Aliarse y amistarse con las emociones es darnos permiso para sentirlas, es analizar e integrar las emociones para que puedan hacer su trabajo conscientes de un factor fundamental: todas las emociones tienen una intención positiva. Cada emoción es legítima y avisa de algo que es importante que uno vea. ¿Qué mensaje hay detrás de la rabia que sentimos en un momento concreto?, ¿qué esconde específicamente un miedo?, ¿qué nos trata de hacer saber la tristeza?

Nos motivamos a partir de nuestras emociones
La emoción es la base de la motivación. Así, por ejemplo, cuando nos permitimos pasar por la emoción de la tristeza sabemos que esa emoción nos está indicando que hay algo importante para nosotros que acabamos de perder. Cada vez que deseamos algo, si luego ese deseo ya queda satisfecho o simplemente si averiguamos que no lo vamos a obtener, pasamos por un momento de duelo o pérdida. Si dejamos que la emoción de la tristeza actúe, será la tristeza el motor para el nuevo deseo. Si en cambio, la negamos, la camuflamos o simplemente pasamos por ella de puntillas ocurrirá que al nuevo deseo le costará hacerse ver. De alguna forma, la tristeza es el motor para el nuevo deseo y supone la energía necesaria para volver a motivarnos.

Aprender cuál es la emoción que necesitamos para lo que queremos conseguir es fundamental. Cuando la emoción y la acción van de la mano podemos lograr cosas extraordinarias. Pero cuando lo que pensamos no concuerda con lo que decimos y lo que decimos tampoco con- cuerda con lo que sentimos, es difícil saber lo que queremos y casi imposible hacer lo que necesitamos realizar para conseguirlo. Si nos diéramos el espacio para reconocer el miedo que tenemos, las dudas que nos invaden, la sensación que nos produce ser tratados de una manera o de otra generaríamos un tipo de vínculo distinto con los grupos en los que nos movemos, escucharíamos lo que nos está pasando y todas las personas involucradas tendríamos la capacidad para modificar y hacer propuestas para cambiar el ambiente emocional.

El cuerpo es el teatro de las emociones
Para poder descifrar el mensaje codificado que nos entregan las emociones debemos dar un paso atrás y descubrir en el cuerpo lo que estamos sintiendo, la emoción que trata de abrirse paso. Eso es Consciencia Emocional: atender el mensaje que nos comunican las emociones aceptando lo que nos pasa como parte de nuestra responsabilidad.

Cada emoción trata de hacernos ser conscientes de un mensaje que no estábamos entendiendo. Se trata de sentir cómo nuestro cuerpo y nuestra mente, como un todo indivisible, se preparan para responder de la forma más adaptativa posible a cada situación. Se trata de darnos cuenta de cuándo surgen estos fenómenos para aumentar nuestra libertad y nuestra capacidad para elegir una respuesta. Pues si bien, no tenemos la capacidad de controlar lo que nos pasa, sí podemos elegir nuestra respuesta frente a eso que nos pasa. Cada uno de nosotros contiene todas las emociones posibles: las que nos gustan y las que no. Tenemos la capacidad, por ejemplo, de elegir si queremos intimar o no con una emoción. Incluso podemos dejar de ser adictos a una emoción, lo que sucede cuando estamos tan acostumbrados a sentir o expresar una emoción que necesitamos mucho más de ella para conseguir lo que queremos. La adicción emocional nos roba identidad y autenticidad, pues dejamos que nos secuestre nuestra propia rutina.

Las emociones, las empresas y los resultados
Romper con el hábito y elegir dar voz a las emociones para evitar los daños que genera negarlas. Como sucede con los desbordamientos emocionales, esos momentos en los que nos convertimos en ollas a presión que estallan, que nos dominan y nos dejan sin control sobre lo que decimos o hacemos. Desbordamientos que suceden, en muchos casos, por no haberle dado a las emociones el espacio que habían estado reclamando con anterioridad. Negar las emociones es también una pérdida de riqueza pues dejamos de aprovecharlas en su auténtico esplendor y les negamos la oportunidad de convertirse en las auténticas aliadas de lo que queramos conseguir.

Atender a las emociones reduce, también, el estrés producto de separar la emoción de la acción. Una separación en la que vivimos de forma habitual, con nuestra acción por un lado y nuestra emoción por otro. Unir estos factores de acción y emoción tiene efecto directo, por ejemplo, sobre la creatividad y sobre los resultados. En la empresa, conectar emoción y acción hace que además de estar físicamente en el puesto nos sintamos emocionalmente cercanos a lo que allí está ocurriendo y demos lo mejor de nosotros mismos.

Comprender el mensaje que nos dan nuestras emociones abre, por tanto, todo un mundo de posibilidades. ¿Qué ocurriría si se fomentara que, en los propios lugares de trabajo, pudiéramos hablar de las emociones sin sentirnos juzgados? ¿Qué pasaría si aprendiéramos a contagiar las emociones que son necesarias para conseguir lo que necesitamos? 

Hoy sabemos más que nunca que lo que es posible desde una determinada emoción es imposible desde la emoción contraria o inversa.Y, por lo tanto, que si queremos alcanzar el reto deseado se hace imprescindible conectar con la emoción adecuada que permite el cambio necesario. Cambio, crecimiento, aprendizaje y resultados son el material de trabajo nuestro de cada día y son cosas que no suceden o no son posibles sin las emociones involucradas. Sabemos también que la mayor responsabilidad de un líder es generar el contexto adecuado para que las cosas sucedan, más aún si descubrimos que el contexto emocional que el líder genera tiene un peso específico y puede ser la llave que le acerca o le aleja de sus objetivos.

Abordar las preocupaciones, los miedos, las dudas, los intereses, las preferencias hace que aflore lo mejor de cada uno de las personas y empleados. Crear Consciencia Emocional y generar un espacio para legitimar mi emoción y las del equipo es la clave para sacar provecho de las emociones y superar barreras y límites. Alinear lo que pensamos, lo que sentimos y lo que decimos nos permite alcanzar un nivel de coherencia y de precisión muy elevado y poner la energía en lo que queremos conseguir. Los resultados que conseguimos dependen mucho más de las emociones de lo que queremos creer. 

Descárga la versión en PDF, tal y como se publicó en Equipos y Talento 

 

 

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